Por Manuel Estévez
@Sonoadicto

Everybody Wants Some es tranquilamente una película realizada en 1981. De hecho mientras la veía paré un momento para verificar su antigüedad. Richard Linklater la presentó en 2016. Una película de corte muy independiente que está a mitad de camino entre Almost Famous y La Venganza de los Nerds. De hecho pasó un tanto desapercibida para ser dirigida por un ganador del Globo de oro y el Oso de Plata.
Una dirección de arte perfecta, a toda prueba. El fin de semana anterior al inicio de clases de una universidad gringa. Un equipo de baseball. Rumbas, licor, marihuana, sexo, baile. Punk, Disco, Country, Psicodelia, todos juntos al servicio de unos muchachos competitivos en busca de diversión.
Linklater ha sido el responsable de Escuela del rock, Boyhood y la trilogía de Antes del amanecer. Un director interesante en su sentido de la nostalgia, su manera de asumir los cambios, su mirada siempre joven pero profunda y un valioso ingrediente repetitivo en su obra, la dicha sobre la tristeza, en una frustración tolerable. Historias que recorren la vida de personajes en momentos específicos y pueden o no tener un fin, porque el guionista que escribe nuestras vidas no está presente siempre.
Una banda sonora sensacional con música de Gary Numan, The Knack, Sugar Hill Gang, Cheap Trick, Frank Zappa, Blondie, Devo, Van Halen, M, entre otros. No solo acorde sino muy bien seleccionada para delimitar espacios y momentos. Un cierre con la hermosa Good Time Roll de los inmortales The Cars y un rap final a cargo de los actores encarnados en sus personajes.
La mayoría de actores no son conocidos. Destacan Zoey Deutch, la chica banal y parlanchina de Zombieland 2, Glen Powell, el rubio pedante de Top Gun Maverick, y Wyatt Russell. el US Agent de la serie Halcón y el Soldado de invierno. De resto personalmente no relaciono al resto en ningún otro papel.
Cae en todos los estereotipos posibles. Por obvias razones es machista pero trata de matizarlo con algunos comentarios y situaciones. El humor es totalmente incorrecto para estas épocas, los protagonistas son una horda de machos bigotudos en busca de sexo y como siempre hay un protagonista limitadamente sensible, sin bigote, pero igualmente estereotipado.
El miedo al fracaso, las clases sociales, las diferencias entre las personas, la dificultades ante el cambio y la dominación por parte de factores hegemónicos se leen entre líneas. Leí algún comentario que decía que la película nos dejaba una sonrisa, a mi me dejó la tibieza de recordar esos momentos en los cuales iniciamos algo que no sabemos si somos capaces o no de afrontar. Todo mundo quiere un poco.
