El triunfo de Emilia Pérez

Por Manuel Estévez

Emilia Pérez parece no tener puntos medios. O se le odia o se le ama. La película tiene aciertos y desaciertos. Ha generado una cantidad inmensa de opiniones encontradas y desazón sobre todo por parte del público latino en contra la crítica y los premios internacionales.

Lo bueno

Primero, debemos que decir que su premisa es sumamente interesante. Un temido capo del narcotráfico en búsqueda de su identidad sexual.

Jacques Audilart (1952) nos presenta una maravilla técnica en cuanto a fotografía, montaje y edición.

Las escenas de Selena Gómez captan toda su personalidad agresiva, casi cyberpunk. Fuertes luces azules y rojas como de bares de mala muerte.

Edición ágil y oficio para capturar las escenas de coreografia y de acción. Ahí se nota el presupuesto pero también la efectiva creación de efectos prácticos.

Zoe Saldaña es la mejor actriz de la película y no está mal el Golden Globe que recibió. Su desempeño es de lo más aceptable.

Su personaje, la abogada Rita Mora, tiene una profunda contradicción. Pues ha luchado contra la corrupción y vive inconforme con el sistema pero termina progresando con dineros provenientes del narcotráfico.

Karla Sofía Gascón lo hace bien y representa la fuerza de la inclusión a una escala mucho mayor de lo que estábamos acostumbrados. Su presencia ya es un éxito.

Manitas/Emilia es un rol complejo pues aunque tiene clara la identidad que desea para ella. Ama a su familia con pasión humana e inconsecuente.

Durante su vida como hombre ordenó numerosas muertes y desapariciones. Tras su cambio se convierte en lidereza y patrocinadora de los familiares de las victimas.

Lo malo

Lo más irregular de la película es el desarrollo de su historia.

El menor de los males es el criticado y horroroso acento de Selena Gómez. La culpa es del director que la seleccionó para el papel, en contra de las advertencias de Carla Hool, directora de casting. La misma que tampoco estaba convencida de emplear a una mujer trans para el papel.

La actriz contestó que hizo lo que pudo y dio su mejor esfuerzo luego de ser duramente increpada por Eugenio Derbez, quién, ante esta respuesta, se retractó y pidió disculpas.

La buena idea original termina convirtiéndose en una sumatoria de clichés vistos desde la óptica de un francés. Incluso recreó México en París importando mexicanos a Francia.

Un francés de quién es importante recalcar no habla español ni inglés. Y con ese racero dirigió. Una mirada eurocentrista y poco humilde.

El tema de la música es sumamente discutible. Las letras de las canciones son traducciones literales del francés y su rítmica y métrica son realmente malas.

Enloda el trabajo destacadísimo de los coreógrafos y bailarines que trabajaron en el montaje escénico bajo las órdenes de Damien Jalet.

La historia tiene un tono de melodrama latino. Parece una Pasión de gavilanes de altísimo presupuesto y clasificación R.

Lo incómodo

Lo incómodo de la película radica en la pobre visión e ingenuidad que tienen sobre la corrupción, el narcotráfico y la desaparición de personas.

La inconformidad del pueblo mexicano por el trato que se le ha dado al tema sin tener en cuenta el dolor y la cercanía al tema.

Adriana Paz, es la única mexicana con un papel recordable y no fue llevada a la premiación de los Globos. Esto molesto mucho a sus coterráneos.

La manera banal como maneja el tema de las cirugías de afirmación de sexo. Se siente irrespetuosa. La letra de canción de la escena es transgresora pero espantosa.

Emilia Pérez pretende que cambiando de sexo uno se hace bueno, despertando de paso la transfobia de los sectores más conservadores.

Usa al personaje de Emilia como una excusa de inclusión sin dimensionar a su persona y su conflicto interno. Un importante item que da cuenta de la falta general de profundidad de la película.

Jacques Audiard es un cineasta acostumbrado a Cannes y la notoriedad con trabajos como El Profeta, Dheepan (Palma de Oro) o Rust and Bones.

Monsieur Audiard su Emilia Pérez se salió con la suya. Incomodó a todo mundo y está obteniendo notoriedad, nominaciones y premios. Su capricho está triunfando, así nos parezca a muchos una buena idea con un desarrollo espantoso y una ofensa para lo países que sufrimos estos flagelos.

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