La potente versión teatral con Gillian Anderson y Ben Foster de Un Tranvía llamado deseo

Por Redacción Sono

Cineco alternativo presenta la grabación de la puesta en escena de Un Tranvía llamado deseo en 2 funciones, enero 31 y febrero 1. Gillian Anderson, Vanessa Kirby y Ben Foster protagonizan este montaje basado en la obra de Tennessee Williams. Bajo la dirección de Benedict Andrews.

Esta versión de la obra ha sido vista por más de un millón de personas y Gillian Anderson ha ganado un London Evening Standard Theatre por su actuación. La grabación corresponde al año 2014.

Tres poderosas actuaciones en una obra polémica

La historia de Un tranvía llamado deseo comienza con la llegada de Blanche (Gillian Anderson), la hermana mayor de Stella (Vanessa Kirby), quién sin aviso llega a vivir a su casa. Es una mujer manipuladora, alcohólica y con delirios que inmediatamente choca con Kowalski (Ben Foster).

Anderson desarrolla un personaje insoportable, con un acento sureño chillón y que desespera por su prosa rebuscada y supuestas buenas maneras al hombre, y en general a los espectadores.

La mujer asegura que debido a la enfermedad de sus familiares perdió la plantación familiar, pero en ningún momento presenta pruebas válidas de ese hecho. Kowalski enfurece aún más porque según una ley, considera que esa propiedad también es suya.

Kirby, por su parte, es una mujer resiliente, que justifica todos los actos bochornosos que su hermana comete. Asegura que ha sufrido mucho desde que es una niña y se deja manipular fácilmente por esta hábil mujer. La actriz anula al máximo su acento inglés.

Ben Foster interpreta al personaje que años atrás representó Marlon Brando. Su versión es un poco más moderna, si bien es un macho en toda su expresión, se permite algunos momentos de ternura y humor. Igual es un abusador violento, constantemente influenciado por el licor.

El alcohol, las discusiones, el machismo, la empatía y un renegrido humor construyen constituyen lentamente esta historia qué ronda entre la comedia, lo picante, la tragedia y hace una revisión muy de su época a las enfermedades mentales.

Escenografía, luces y música. Una gran fortaleza

El montaje escénico está bellamente desarrollado. Es una casa traslúcida Qué nos permite ver todo lo que sucede dentro de ella y nos da para imaginar muros y puertas que no existen. Logra efectivamente dar una sensación de verano y calor todo el tiempo. La escenografía combina elementos de los años 50 con algunos más modernos, en una licencia creativa que le sienta muy bien.

La música es un factor muy importante para esta obra. Tiene bellísimas y potentes cortinas musicales para los cambios de escena. Momentos de piano, otros de guitarras distorsionadas y apoyados en las luces generan Una atmósfera impactante entre cada acto.

También suenan fragmentos de canciones de artistas tan importantes en el under/art rock como Cat Power, Swans, Chris Isaac o PJ Harvey. Eso le da un toque de autor y de independencia reconfortante.

Benedict Andrews, director polivalente y arriesgado

El director australiano Benedict Andrews tiene una amplia experiencia con obras adaptadas de escritores clásicos como Shakespeare o Chéjov, también teatro contemporáneo. Adicionalmente, ha realizado numerosos montajes de ópera y ha sido galardonado en sus películas para cine.

Su versión de Un tranvía llamado deseo es juguetona y cómica. Sin embargo, hace mucho énfasis en los vicios de cada uno de los personajes. Es por momentos cruel y no deja de ser una denuncia sobre el maltrato físico y verbal a las mujeres.

El ciclo National Teather Live es una buena oportunidad para ver a estos actores de cine y televisión desarrollando su trabajo en las tablas. Son montajes hermosos, bien adaptados y generosamente musicalizados. También se presentarán La importancia de llamarse Ernesto, de Oscar Wilde, el 14 y 15 de febrero, e Inter Alia, de Suzie Miller, el 28 de febrero y 1 de marzo. Información y boletas en la página y taquillas de Cine Colombia.

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