Por Manuel Estévez
@Sonoadicto
Jesús Molina, es desde hace varios años, referente natural del jazz en Colombia. Este músico sincelejano viajó desde muy joven a Estados Unidos para estudiar en la Universidad de Berklee apadrinado por la beca Juan Luis Guerra de la Fundación cultural de los Latin Grammy. Ha logrado explotar su talento y convertirse en un músico de categoría mundial.
Jesús se centra en la disciplina. La disciplina que lo animó a viajar a California sin saber hablar inglés, la misma que le ayudó a bajar 80 kilos de peso, lo ha catapultado en su carrera de jazzista y le permite sacar tiempo para tocar para su hija Melody.
Jesús es un devoto creyente en Dios. Su eslogan personal es «La gloria es para el señor». Como una manera de alejar el ego de su trabajo, al sentirse simplemente una herramienta. Considera que los músicos, por virtuosos que sean, deben tocar en favor de la música y no de su ego. «La música es un arte para compartir, no para competir».
Es un muchacho tranquilo, abierto hablar de sí mismo y consciente de lo que es y no es. Muy agradecido con sus padres por el apoyo. «Mi mamá no siendo música hizo que yo siempre estuviera cerca de la música«.
Está presentando su disco Selah, publicado en mayo. Un álbum que dialoga con la fusión y busca nuevos oídos dentro del público. Es un disco lleno de referencias a Latinoamérica, al Caribe y a lo que él cree que es lo más importante en la música: la melodía.
«La melodía perdura por siempre«.
Conversamos con Jesús.
Agradecimientos a Criteria Entertainment.
