Cuando el cine se vuelve excusa para odiar

Por Manuel Estévez

La candidatura de la película Sinners a 16 Premios Óscar ha generado polémica sana y con criterio. Otra apasionada, vacía y salpicada de discursos de odio. Algunos cibernautas confunden crítica de cine con xenofobia, racismo y homofobia. Ven justificado usarlas al momento de calificar a una película o un artista.

La cuestión se hace más delicada cuando notamos que la edad promedio de varios de los comentaristas violentos contra Sinners no parecen superar los treinta años. ¿Qué mundo están construyendo nuestros jóvenes? ¿Qué alienación les están modelando las redes sociales?

En 2016, el escritor y semiólogo italiano Umberto Eco habló de cómo las redes sociales han dado voz a personas que no tienen la capacidad de emitir juicios sensatos. En ese momento me pareció exagerado y ofensivo, ahora me resulta coherente.

Se ha generado una mezcla de ignorancia, confusión política, resentimiento, mala leche y una malentendida idea de conservadurismo. No se trata solo de personas que no opinan igual a mí, sino que destruyen sin piedad y se sienten validados para hablar sobre cualquier tema con certeza y violencia.

Sinners y las nominaciones al Óscar

Micheal B Jordan y Ryan Coogler.

El director y guionista Ryan Coogler nos cuenta una historia sobre vampiros usándola como frente para contar la vida de la población afro en Estados Unidos de 1932. Es, al mismo tiempo, una película de terror, un musical y una película de denuncia racial.

Las 16 nominaciones de Sinners a los Premios Óscar, han suscitado bastantes comentarios radicales. Expresan racismo, se excusan en una supuesta agenda inclusiva. Unas más infantilizan la experiencia de ver la película y otros más inocuos la reducen a aburrida, «da sueño» o “es mejor x”.

Mi valoración de Sinners es positiva. Es una película buena que es superada por otras en varias categorías. Destaco la música, la aproximación a las culturas afro e irlandesa, los aspectos técnicos y la presencia de actores como Delroy Lindo o Saul Williams, para un elenco muy sólido.

No me maravilla el doble papel de Michael B Jordan. Valoro su simpleza para contar un tema profundo, pero estimo que pudo ser mucho más aplomada y seria en algunas partes de la narración. Estos conceptos no están sesgados a la idolatría o el aborrecimiento. Es una película que está bien y tiene esta gran escena musical en el bar que recorre los momentos de la música afro y la diáspora que pasa a la historia.

Si Sinners gana todas sus categorías no me voy a rasgar la ropa. Simplemente amo el cine. No vivo pendiente de validar la experiencia que tuve en una sala por factores externos. Y ojo, vi más de 200 películas en 2025.

Crítica vs. Fanatismo

Seamos serios. Ni el cine, el fútbol o la orientación política se deberían manejar así. Lo mío es la cultura. Particularmente algunas personas estiman que su opinión sobre el cine es una lucha por tener la razón, que algunas películas los persiguen, que solo sus películas o artistas favoritos son válidos. No ven problema en iniciar campañas de odio.

Somos libres de ver o no una película. Nadie está obligado a que le guste algo. Al mismo tiempo, nada justifica referirse a una persona en términos de raza, género o nacionalidad de forma despectiva. Así no les guste su trabajo actoral o creativo.

El rol del crítico y del periodista cultural

Michael B Jordan y Miles Caton.

Al crítico o comentarista de cine se juzga de una manera ambigua. Si es complaciente está comprado, si no le gusta nada es riguroso. Si no se le entiende lo que escribe es un genio. Y no se trata de eso. Un buen escritor desmenuza la obra, la relaciona con otras cosas, la entiende, la siente.

Soy un periodista independiente. Trabajo con cine, especialmente festivales independientes. Me han insultado por cómo luzco, por no coincidir con mis conceptos y me han querido ridiculizar. Algo a lo que nos hemos acostumbrado quienes hacemos esto y la verdad ya no caemos en provocaciones.

Creo que odiar o idolatrar están ligados a una baja autoestima, inmadurez, poca capacidad de empatía. Además se evidencia un anclaje a un nuevo conservadurismo, aplicado de manera ofensiva. Las redes sí han dado espacio a opiniones sordas, violentas, obsesivas, que parecen esgrimidas por personas en realidad no disfrutan el cine. Necesitan de validaciones y peleas para existir. Lastimosamente la polémica trae rating y mucha gente se aprovecha de eso.

Relájese. El cine es una manifestación de arte hermosa. No una batalla campal. Nadie lo persigue con su película. El cine es ideológico desde su creación, usted escoge cómo llevar su vida. Cada público tiene su espacio y eso no tiene porqué ser tomado como rivalidad. No sobra recomendar yoga, psicología, paseos al campo, esencias florales o simplemente disfrutar sin amargura de la vida.

Deja un comentario