Robert Pattinson en Prime Time. Foto cortesía A24.

Robert Pattinson y las contradicciones de Prime Time

Chris Hansen revolucionó la televisión norteamericana entre 2004 y 2005 con su programa periodístico To Catch a Predator. Un espacio en el que se tendían trampas a hombres que acudían a citas con personas que creían menores de edad. Los encuentros eran organizados por un equipo de investigación y posteriormente grabados, para que Hansen pudiera confrontar a los involucrados frente a las cámaras. Esa es la premisa de Prime Time, película protagonizada y producida por Robert Pattinson.

Pattinson, quien está teniendo un año muy importante con producciones como The Drama y La Odisea, recrea a un personaje que se encuentra al límite de lo psicológico. Se considera una especie de salvador espiritual de los niños y rebasa todas las fronteras éticas para continuar con su cruzada.

El elenco está complementado por actores secundarios de lujo. La exitosa cantante Phoebe Bridgers representa a una actriz capaz de interpretar a un niño o una niña, según lo requiera la situación. Skyler Gisondo, reconocido por su papel en Superman y otras producciones, interpreta a un nuevo integrante del equipo que debe enfrentarse inmediatamente a situaciones muy complicadas. Merritt Wever, quien tuvo una actuación maravillosa en Christy, interpreta a la asistente de Hansen. Una mujer de carácter, completamente enfocada en las cifras del programa.

Prime Time está dirigida por Lance Oppenheim, un realizador que debuta en el largometraje de ficción, aunque cuenta con experiencia en el documental. Este joven director está teniendo gran reconocimiento con su cuarto trabajo documental, You Can See Everything, estrenado en 2026. Para una parte de la crítica especializada, es la mejor película del año.

Pattinson, quien originalmente estaba vinculado al proyecto únicamente como productor, apostó por la frescura del director. Finalmente, aceptó asumir también el papel protagónico. Un logro artístico, teniendo en cuenta el profundo desgaste que supone cada uno de los personajes que ha interpretado durante los últimos dos o tres años.

La película tiene un arranque muy potente. Nos muestra a un Hansen con una vida profesional en ascenso, pero con una vida familiar complicada y monótona. El trabajo le arrebata buena parte de su tiempo y no le permite estar presente para su esposa y sus hijos. El verdadero Chris Hansen no ha querido ver la película y está muy molesto con su estreno. Pattinson ha dicho que nunca se inspiró directamente en él para construir su personaje, sino en lo que supone que es su personalidad.

Narrativamente, la película tiende a convertirse en un alocado thriller psicológico. El tercer acto da más cuenta del deterioro mental de Hansen que de la historia del programa. Es una reflexión sobre las diferencias entre la vida íntima y la profesional, pero también sobre cómo, al final, ambas terminan por encontrarse y pueden derrumbarse simultáneamente.

Visualmente, la película empieza a mezclar diferentes formatos, colores y texturas a medida que el personaje va perdiendo el control. Todo se detona cuando comienza a ser extorsionado por una ex amante. En ese sentido, recuerda mucho a la paranoia del protagonista de Goodfellas hacia el final de la película.

Estuvimos en la rueda de prensa que Robert Pattinson ofreció a los medios internacionales y tuvimos la oportunidad de hacerle una pregunta.

Revista Sono. Se trata de un hombre que convirtió las buenas acciones en entretenimiento. ¿Cómo se aborda esta contradicción? ¿Cómo se enfrentan estas tensiones éticas y se les da sentido desde la perspectiva del personaje?

Robert Pattinson. Es un personaje interesante. En esencia, Chris no está haciendo nada malo, en absoluto. Juegas con las cartas que te han repartido. Eres presentador de televisión; eso es, literalmente, lo que eres, y tienes un programa de éxito. Como pensaría cualquiera que trabaje en la industria del entretenimiento: «De esto se trata mi carrera, he estado esperando este momento».

En muchos sentidos, se trata de las piruetas mentales que tiene que hacer para justificarlo. Bueno, ni siquiera hace falta justificarlo, pero de repente hay presión por todas partes, incluso dentro de sí mismo, y tiene que convertirse en otra persona para poder seguir haciendo lo que hace. Cuando es tu fuente de ingresos, de repente se convierte en algo diferente. Tienes que convertirte en otra persona. Eso es lo que me pareció interesante: esos dilemas éticos le estaban pasando a él en el momento en que se estrenó la película.

Es un tema realmente complicado, porque dices: «Bueno, estoy salvando a niños. ¡De verdad que sí!». Pero también haces un programa de televisión, así que ¿qué es lo que estás haciendo realmente? No creo que el debate se decante hacia ningún lado, y por eso hay defensores y detractores acérrimos. Creo que por eso la historia resultaba tan interesante y el tema tan singular, porque realmente no ha ocurrido de otra manera.

Y lo que lo hace aún más interesante es que él es un gran intérprete, una gran celebridad y una personalidad mediática, y está claro que le encanta. Es una situación tan extraña en la que encontrarse: eres un tipo al que le gusta salir en cámara, pero la única forma de hacerlo es en el mundo más oscuro posible. Y cómo equilibrar eso en tu propia mente… es una encrucijada fascinante.

Prime Time aún no fecha de estreno en salas de cine en Colombia.

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