Avatar se expande, ¿pero hasta dónde?

Paramount+ nos ofrece dos entregas diferentes para los amantes de la saga de animación Avatar. Por una parte, la película Aang: El último maestro de aire y, por otra, la serie Los siete refugios. Dos propuestas muy distintas, cada una con personalidad propia.

La historia transcurre en un mundo gobernado por los cuatro elementos. Todo comienza con la Nación del Fuego como fuerza antagonista frente a los maestros agua y tierra. Los maestros aire se consideran extintos hasta que aparece Aang, un niño que lleva cien años congelado. Además, es el avatar: un ser que reaparece cada cierto tiempo con la capacidad de dominar los cuatro elementos y restablecer el equilibrio del mundo.

Aang: El último maestro de aire

La historia de este largometraje se desarrolla durante la juventud adulta de los personajes de la serie original.

Aang es el avatar y, al mismo tiempo, el último maestro aire sobreviviente. Sus compañeros siguen siendo los maestros agua Sokka y Katara, el maestro fuego Zuko, la maestra tierra Toph, el lémur Momo y el bisonte Appa.

Aang sufre pesadillas nocturnas por la desaparición de su pueblo y su familia. Encuentra esperanza en la sorpresiva aparición de un maestro aire llamado Tagah (Dave Bautista), un hombre de mediana edad y gran poder que se convierte en su mentor.

Aang convence a sus amigos de embarcarse en una aventura mística para recuperar una reliquia mágica que les ayudará a devolverle el equilibrio al mundo. Para entonces, los habitantes de las diferentes naciones viven en paz en una próspera ciudad fortaleza.

Visual y temáticamente, la película me recuerda mucho a Transformers (1986). También bebe de algunos elementos de la saga Dragon Ball: personajes con poderes extraordinarios, la amistad como eje narrativo y el avatar como figura capaz de enfrentarse a las fuerzas del mal.

Los efectos visuales son muy vistosos y destacan frente a los de la saga original. La magia está retratada de una forma muy bella.

Quizás es precisamente la evolución hacia estos nuevos y desaforados poderes lo que genera cierta preocupación. Ningún fan quiere una prolongación de la historia motivada exclusivamente por fines comerciales. Es un riesgo que recuerda lo sucedido con las sucesivas expansiones de las aventuras de Gokú, de Dragon Ball. Hasta aquí creo que está bien, aunque la propuesta ya empieza a rozar lo soportable.

Los siete refugios

Esta es una historia con estética futurista y distópica. Está planteada muchos años después de la serie original e involucra a la avatar Korra, quien tuvo su propia serie y fue entrenada por el hijo de Aang. Ella es la sucesora del protagonista original.

El mundo ha sido destruido en un cataclismo presuntamente causado por Korra. La humanidad se ha asentado en siete refugios en medio de un inmenso desierto. Maestros de diferentes elementos conviven en cada uno de ellos. Su mayor temor es el regreso del avatar.

La historia se vuelve interesante cuando aparecen dos niñas gemelas que son el avatar. Ambas controlan los elementos y, bajo secreto, quedan al cuidado del comandante Karthik de la ciudad de Ellora.

Se plantea entonces la aparición de una energía maligna de origen desconocido que infecta a las personas con una especie de virus del miedo. Les provoca visiones y se manifiesta bajo la terrible figura del avatar.

El tono futurista, tanto en lo musical como en lo estético, acerca la propuesta a clásicos de la animación como Akira. Hay también un aire vintage en lo visual que remite a las series japonesas de robots de los años setenta y ochenta.

La serie renuncia considerablemente al humor presente en buena parte de la saga y apuesta por un componente dramático más fuerte. Sus personajes también presentan una mayor diversidad en materia de sexualidad.

Una nueva saga de Avatar

Estas producciones se suman a una película de acción real dirigida por M. Night Shyamalan, que fue rechazada por la mayoría de los fanáticos, y a otra serie live action de Netflix, más fiel a la primera temporada de la animación, que pasó un tanto desapercibida. Todo esto, además de las dos extensas series animadas que dieron origen a este universo.

Avatar es uno de los universos más carismáticos de las últimas dos décadas. Esperemos que sus responsables sepan llevarlo con moderación y que podamos celebrar las nuevas entregas por su frescura y por sus aportes reales a la saga. Porque no se trata simplemente de seguir expandiendo un universo querido por el público, sino de tener algo nuevo que contar.

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